jueves, 18 de julio de 2013


DFMORELOSPUEBLAVERACRUZ


"Porque yo soy el Jefe de la Delegación y porque ustedes no tienen todavía veintiún años, ni criterio formado, ni capacidad para decidir por cuenta propia.

Y (al parecer)regresaron en avión"...

martes, 16 de julio de 2013


Versos de ciudad malbaratada.
Lo vi venir como una aparición en el vapor de esa coladera.
Seguro hoy dormirás bajo las estrellas.
Sin darte cuenta de lo maravillosas que son.
Entender la miseria y hacerla una sola con la belleza es cada día más complicado.
Vas a ser un vagabundo por convicción.
O por falta de coraje.
Hay que tener mucho miedo, mucha ira para dejarse todo.
A menos que puedas mirarme a los ojos y me digas lo contrario.




Yo no puedo.


No puedo sentarme a ver como has despojado al suelo de su significado.

Y los sonidos de la selva nos recuerdan nuestro origen primitivo.
Tienes miedo, es inevitable la sensación de que algo se introduce hasta el oído.


Vamos a ser desterrados, unos antes que los otros.
Aquellos por la fuerza y otros porque es lo único que conocemos.
Le pondrás precio a este metro cuadrado donde te sientas a ver los autos pasar.
A respirar el humo del escape y esperar.

La instalación eléctrica se funde en la corteza con colores azules y violáceos. La distancia artificial surge del desvío de su fin primario. 

Pero en medio de la jungla, apoyado en su tronco, haz logrado alcanzar la cima más alta, su raíz te ha hecho tropezar y sus espinas te han marcado la espalda.


Parpadeo de ciudad en las orillas.
De noche, ríos de asfalto, peces de luz, frenéticos.
Los neumáticos que traen imágenes de frontera sur y exiliados.
De día, un acantilado: torre de vigía que presagia, sobre el mar, la venida de una calamidad.





lunes, 24 de junio de 2013


A la hora programada, es decir, ninguna específica poco después del amanecer, salieron a pastar los animales. 
La puerta oxidada dejó oír un lamento antes de que se asomara el primer hocico negro que se esforzaba torpemente para abrir paso al resto del rebaño.

Finalmente, una tras otra, un grupo de borregas de variados colores comenzó a avanzar lentamente, liberándose poco a poco de la penumbra que se impregnaba en la lana sin trasquilar desde varios meses atrás. Un recorrido por el terreno delimitado por la cerca de púas confirmó la terrible suposición: el alimento tampoco había llegado esa mañana. 


Después de seguir la misma rutina, día tras día, viendo ir y venir al inclemente sol, el lento y caótico andar del rebaño desesperanzado se detuvo: cinco soles antes, el pasto y las cortezas finalmente se habían terminado. 

Repentinamente (y si alguien lo hubiera presenciado lo describiría como un espectáculo singular), los animales se reunieron al centro de su universo (apenas definido por palos y alambres), formaron un círculo y, cuando finalmente pudieron mirarse de frente los unos a los otros, sin proferir ni siquiera un balido, un gruñido, se enfilaron al mismo tiempo hacia el bordo repleto de agua. 

Acercándose lentamente alrededor de toda su orilla, con paso sosegado pero decidido, comenzaron a sumergirse resignadamente en sus fangosas aguas para, después de tanto tiempo, al fin regresar a casa.

viernes, 7 de junio de 2013

 De Pomona a San Francisco hay 8 horas de distancia en automóvil. Entonces, mientras recorres la llanura, es posible ver las últimas luces del atardecer y las primeras del amanecer.
 
 
 
   
  

 Corte A

 
 
 
 
 
 
 
 
 
  Corte B
 
 
 
 

jueves, 6 de junio de 2013

Si la promesa no equipara al sentimiento, mejor que me lo guarde para tiempos mejores.
Para horas sin dubitaciones ni pena.

Sin reservas ni fugas.
Fugas al amanecer entre pensamientos de otra gente.

De pasados, de recuerdos fabricados.
De fantasías sádicas o presagios de muerte.
Tocando la fatiga de no alcanzar nada.

No hace falta construir eternidad

bastará con decir que no vas a devastarlo todo.


miércoles, 29 de mayo de 2013

¿A dónde vas ahora, río de los ojos tristes?


Habrá que dejarte fluir, dejar pasar. Aprender las lecciones. Reencontrar.
La oscuridad -salada- se cuela por todas las fisuras; de sobra sabes que no soy buena para andar a ciegas. 

Una mano, en tu mano, diez patitas, pequeñas, frágiles. Seguro en el océano no hay basura espacial ni moluscos radioactivos. Pero no sé.

Fosforescencia de espuma, marea alta. Los recuerdos vienen a quedarse en la orilla como conchas tornasoladas, como caracoles que, en su centro, guardan tus palabras más secretas, más hermosas.

Quisiera que fueras libre de tu cauce y encontraras el delta donde te convertirás en mar. Uno que en su fondo guarde el secreto del leviatán y el canto de las ballenas.

Ojalá que tu movimiento perpetuo erosione completamente las rocas y el coral, para cubrir el mundo de arena blanca. Para poner un poco en un reloj de cristal y poder contarte por siempre en los días y las horas que se van.


jueves, 2 de mayo de 2013


 ¿Cuántas veces hay que morir antes de encontrar el camino secreto?


¿Cuántas hormigas hay que seguir a sus agujeros, atravesando senderos tortuosos, de tierra caliente y aguas caprichosas?

¿Cuánta oscuridad hay que permitir nos entre por los oídos y por el corazón? Los túneles en penumbra: húmedos, con vapores de humus y larvas malogradas.


No hay que esperar un siglo, ni medio; habrá que contar obreras y cuando tengas tu número, descubrirás el secreto de la creación. 
El caos perfecto.

¿Cuántas veces volará la reina sobre ti,
 se arrancará las alas y confinará en el centro de la tierra con el objeto de perpetuar su especie? ¿Cuántas veces pedirá tu cabeza para extinguir tu raza?

Camina sobre tus pasos, inventa un pretexto, una historia y, antes de ver la última cámara desmoronarse, pregúntate si acaso todo este tiempo no anduviste en sentido contrario.