Pero hoy no estoy cansada.
Despiértame de mi certeza de tener todo resuelto. Morirse en la plenitud de algo. O no. Quién sabe.Me estiro, la cama, vertical, me encuentra soñando despierta en el transporte.
Estación Buenavista.
Se fue a tiempo, mi intención de conocerme.
16:25
Siguiendo las vías voy a encontrar mi destino. Se han ido muchos. Y el reflejo. Esa no soy yo.
Siguiendo las vías voy a encontrar mi destino. Se han ido muchos. Y el reflejo. Esa no soy yo.
Estoy sentada en aquel cerro, con los brazos rígidos a los lados, con las puntas de los pies trato de tocar algo. Las barras de metal huelen oxidado; a sangre y oxidado. Puedo sentirte cualquier cosa. Te puedo. Te observo.
- Si un día se le van las ganas de morirse, se preocupa y viene a verme - dice el médico enredado en la bata azul marino.
Me dan ternura: su cara enjuta, sus cejas pobladas, su boca grande de sapo.
Sueño que vivimos en un charco y somos vecinos.
Un vecino más, un vecino menos.
- Si un día se le van las ganas de morirse, se preocupa y viene a verme - dice el médico enredado en la bata azul marino.
Me dan ternura: su cara enjuta, sus cejas pobladas, su boca grande de sapo.
Sueño que vivimos en un charco y somos vecinos.
Un vecino más, un vecino menos.
Se come un mosquito.
Me mudo de vida como me mudo de casa. Me muero de vida como me muero de casa, de mí, de sus lugares comunes.
Déjame llorar poquito. Te extraño.
Hoy desempaqué un recuerdo que no tenía escondido, simplemente en una caja.
Una mariquita seca.
Tiene periódico, una Gaceta amarilla como sus ojos. Me daba curiosidad esa mirada, extraviada. Siempre buscando otro lado, otra cosa. Me molesté porque era yo y no me gusta que me echen las cosas en cara. Te veo en el espejo mientras me enjabono la cara. Me fastidia que me digan como soy o qué hacer.
Me mudé de mi cuerpo a uno tuyo y me aburrí bastante. No entiendes casi nada y no me queda mucho tiempo. Te vas a ninguna parte, y eso no me viene, demasiado ruido blanco. Quisiera seguir contigo y estar en todas partes. Hay días que ya no necesito pensarlo tanto.
Reencontré mi risa en tu risa. Me gusta tu cara y tu vida; tu cinismo y tu indiferencia. En días me preocupo y luego se me pasa. No te conozco nada, por eso quiero que vengas a vivir a mi casa. Me gusta lo que no puedo tocar y dormir encuerada.
Ojalá tiemble, tiemble mucho debajo de ti.
Yo, que creo en todo como no creo en nada.
Yo, que creo en todo como no creo en nada.

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